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La paleta apasionada y decadente de Juanco Lasso fue abducida
por el lado oculto de la luna. Allí, estrellas fugaces
dejan ver lo que no fue y pudo ser; fugitivos amantes abandonados
y desconocidos. Y el universo tan frío, tan silencioso.
Hasta que apareció Paquito el Chocolatero.
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